El 13 de abril de 2016 será recordado
por la vuelta a la escena política de Cristina en pleno gobierno de la “restauración
conservadora” corporizada por la Alianza de derecha “Cambiemos” (PRO+UCR).
Sin dudas Cristina sigue ocupando
el centro de la política nacional, la única con capacidad de movilizar a miles,
de convertir una citación judicial, si realmente este mamarracho jurídico puede
considerarse eso, en un acto político,
la única que genera pasiones en todos y todas, eso solo lo logran los “lideres”,
los “conductores”, los que aunque no ocupen ningún cargo son escuchados atentamente
por propios y extraños, los que conmueven con la palabra y movilizan las fibras
más intimas del corazón.
El “Movimiento Nacional y Popular”,
como dijo Cristina, siempre fue históricamente perseguido, el primero fue Hipólito
Yrigoyen, derrocado en 1930 y preso en la Isla Martin García por “supuestos”
hechos de corrupción, así pudieron los conservadores instalarse en el poder, lo
que se recuerda como la tristemente célebre “década infame”, luego los perseguidos fueron Juan y Eva Peron,
la proscripción, el encarcelamiento, los decretos, la adhesión al FMI, las
democracias tuteladas, las prohibiciones, ahora siguen la misma estrategia, quizás
variando un poco la metodología.
Pero en realidad no van por los líderes
del Movimiento Nacional y Popular, van por los derechos de los trabajadores,
del Pueblo, de los que menos tienen.
Cristina es tan imponente que
conmociona, solo basta con ver los rostros de emoción, alegría, lágrimas y también
los de odio, crispación e incomprensión. Esta última porción de la sociedad,
esa que repite pensamientos y consignas de los multimedios, es la que ataca y
trata de deslegitimar las movilizaciones populares, desde el clásico “van por
el chori y la coca” hasta los más ridículos como el pago de $500 o $1.000, la
sola idea de multiplicar la cantidad de gente por ese importe es grotesca.
Pero como no entienden, atacan y
plantan a personajes bufonescos, disfrazados de periodistas, con el objetivo de
desviar la atención del acto político y así hablar de cuestiones secundarias y sin
trascendencia, poner a una militante del PRO como Mercedes Minci a cubrir un
acto de Cristina es como llevarla a la cancha de Boca con camiseta de River y
querer instalarla en plena popular local a gritar los goles visitantes.
Volviendo al acto político, casi
organizado por el Juez pistolero Bonadio, Cristina hablo de las cosas que están
pasando desde el 10 de diciembre pasado, de la abrupta devaluación, despidos
masivos no solo en el Estado sino que profundizado en los privados, tarifazos,
vaciamiento o eliminación de programas sociales, salud, educativos, tecnológicos,
científicos, económicos destinados al consumo, endeudamiento externo, suba de
la tasa de interés que hacen imposible la toma de créditos, apertura de
importaciones, en fin, liberación de las fuerzas del mercado, sin ningún tipo
de control del Estado, en donde irremediablemente el más grande extermina al más
chico.
Pero no solo hizo un relato de la
triste realidad argentina, sino que también llamo a conformar un “Frente
Ciudadano” en donde no se ponga en tela de juicio el voto de las últimas elecciones
o ¿acaso las terribles políticas aplicadas no afectan a los votantes de
Cambiemos? Dio también una clave a partir del cual se puede empezar a elaborar
propuestas que contrarresten estas políticas ¿estás mejor o peor que antes del
10 de diciembre?
Por último una frase para
aquellos que todavía no comprenden y nos tratan de desprestigiar llamándonos fanáticos.
“Nada en el mundo que valga la pena se ha conseguido sin pasión.” Georg Wilhelm Friedrich Hegel

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