Los últimos acontecimientos políticos del condado, acerca de “dar agua o no” a “Shelbyville”, no dejan lugar a dudas acerca de que el poder político en Alvearfield, lo tienen, el Sr. Burns y sus amigos, asociados en la “Commerce Association of Alvearfield”.
La firma de un convenio por parte del gobernador, con su par del vecino estado, desato la ira de la “Commerce Association of Alvearfield”, que puso en marcha todo su poderío de lobby y presión mediática, hasta los Kent´s Brockman´s locales estuvieron involucrados, sobre la pobre clase política local, que a costa de mantener sus puestos, creen escuchar en los pedidos de un sector la “voz del pueblo”.
Todo esto fue aprovechado y manipulado por el partido de “oposición”, en el que claramente aparecen tres competidores para el puesto del alcalde Diamante: el diputado, el senador (que ya amenazo en dos oportunidades, pero siguió el lema de “soldado que huye sirve para otra guerra”, espero que ahora siga con el de la “tercera es la vencida”) y el ex concejal y exitoso empresario (bastante afín al pensamiento neoliberal o de libre mercado, siempre y cuando lo favorezca)
La “Commerce Association of Alvearfield”, tiene preferencia por el primero, pero no le disgustan los otros dos.
Volviendo al tema del agua, el escenario en Alvearfield fue concienzudamente preparado, trayendo al condado a gente de reconocida trayectoria en la “oposición”, especialista en el tema y “presentado” como un intelectual sin “ningún interés partidario”. Esto condujo a la opinión publicada hacia un pensamiento “único”, solo falto un corto de Troy McClure, tildando al que opine de otra manera de “anti- Alvearfieleño” o de representante de oscuros intereses que quieren perjudicar al condado. Por supuesto que los que vinieron a verter otra opinión fueron perseguidos por una turba iracunda, liderados por: Don Vittorio Di Maggio y Tony el Gordo, esta turba no escuchaba, sino que estaba en el sitio, para por lo menos y siendo bien pensado (la paranoia ataca a todos acá, inclusive ergo) hacer sentir el clamor del pueblo.
Pero no nos engañemos esa parte del pueblo fue militada y llevada allí por el Sr. Burns y sus amigos, se podía ver a: Lenny, Carl, Homero y hasta Abraham Simpson (seguramente presionados por el Sr. Burns)
Ante esto el alcalde Diamante dijo “es inviable”, temiendo que se cumpliera la amenaza de Don Vittorio Di Maggio y Tony el Gordo de tomar la alcaldía, dejar a un lado los formalismos y blanquear ante la sociedad lo que en realidad sucede.
Otro paso, para no quedarse atrás en esta competencia interna, fue dado por el ex concejal y empresario solicitando la banca del ciudadano y desde ese lugar, al mejor estilo patrón decir: “los concejales son empleados y como tales tienen que obedecer, sin siquiera debatir u objetar su opinión”. Realmente debe haber sido muy convincente, porque en posteriores declaraciones de los ediles lo elevaban a la categoría de profeta. Por supuesto que a la gente grande hay que tratarla con el mayor de los respetos, pero la manera, en que especialmente un edil coterráneo suyo, lo trataba, parecía elevarlo a la categoría de divinidad.
El otro paso fue legalizar o certificar la protesta en el Concejo, ahí con toda la presión encima (la turba iracunda estaba presente) y esgrimiendo pobres argumentos, todos los concejales aprobaron pedirle al gobernador que no envíe el convenio a la legislatura. En uno de los discursos, Selma Bouvier dijo estar en contra de la demagogia, pero termino su discurso con que “el agua de Alvearfield no se negocia” ante un auditorio ávido de escuchar estas frases, si esto no es demagogia… Ned Flanders es ateo.
El senador al ver estos movimientos de sus adversarios internos y para no perder terreno adelanto que bregaría por quitarle a “Shelbyville” las regalías por los embalses que actualmente recibe.
El paso siguiente tomado por la “Commerce Association of Alvearfield” fue o “es” declarar “persona no grata” al gobernador, seguramente seguirá, llevar esto al Concejo para que allí se rubrique y cobre mayor fuerza.
De seguir con esta paranoia, no seria alocado pensar de acá a un tiempo, en la separación de Alvearfield y en la creación de un nuevo estado y por que no, siguiendo los pasos de los Bolivianos de Santa Cruz de la Sierra, una nueva Nación.
Muy pocos, por no decir nadie, desmenuzaron el convenio, se pusieron a analizar los pros y contras, que los tiene, solo tomaron la postura parados sobre la idea de que el agua o el río es de “Alvearfield”, aunque la corte suprema dice que también en parte pertenece a “Shelbyville”
Creo que los ciudadanos de “Shelbyville” merecen recibir agua, cuando se realicen las obras para un mejor aprovechamiento del agua, y así también ellos tener la posibilidad de desarrollar en aquel lugar su agricultura.
¿Qué nos pasaría a nosotros si el condado ubicado aguas arriba, decidiera desviar el río construyendo un nuevo dique? ¿Cambiaríamos de opinión? ¿Pensaríamos como ahora piensan en “Shelbyville”?
Me parece que nosotros, los alvearfieleños, estamos muy apegados a la paranoia de que el norte nos quiere hacer mal (algún sustento tiene), pero nosotros también estamos al norte, las opiniones dependen de donde uno se posicione o pare, pero los dirigentes tienen la obligación de pensar mas allá, de tener en cuenta todas las opiniones y puntos de vista y no como ocurre últimamente, escuchar a los poderosos.
Esta paranoia nos hace crear utopías, no es bueno vivir sin ellas, pero es malo vivir en ellas.
viernes, 12 de septiembre de 2008
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