miércoles, 18 de junio de 2008
¿El golpe en marcha?
El golpe está en marcha.Uno puede cerrar los ojos y negarlo, pero hoy no esposible dudar. "Si nos quedamos acá tenemos que estardispuestos a lo peor"; "estamos en guerra"; "esto esuna revolución". Son frases que jalonan los cortes deruta motorizados por una derecha que sabe lo quequiere y una izquierda estúpida que cree que estáhaciendo la revolución.Lo que está en marcha es efectivamente una"revolución", pero una revolución conservadoraneoliberal que quiere la anulación práctica delEstado, que de una u otra manera entorpece sus suciosy multimillonarios negocios. De parte del gobierno hayuna parálisis sumamente peligrosa. Las acciones deayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista. Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes de su movimiento a la población deBetsaida le presentaron un ciego para que lo curase.Jesús "después de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él y le preguntó '¿Ves algo?', el ciego que empezaba a ver, dijo: 'Veo a los hombres como si fueran árboles que caminan'". Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si fuesen árboles que caminan. Continúa la narración: "Luego, le puso nuevamente lamano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas las cosas". El verbo griego utilizado enéblepen, pretéritoimperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo. Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha de los "pequeños productores" como si éstos actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.Los pequeños productores están en otra parte, en elMocase, en el Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos. Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo los ricos lo pueden hacer. Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman. Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones internas. El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples contradicciones,pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo con todo lo peor de su negra historia. Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no ruptura de la estructuraneoliberal, la no recuperación de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha. Pero no hay opciones.Si el golpe de derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a laIglesia!
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3 comentarios:
El dirigente rural Alfredo De Angeli advirtió que, producto del conflicto agropecuario, 'se viene el desabastecimiento y la desocupación a los pueblos del interior'. En un tono apocalíptico, De Angeli alertó: 'vamos camino al 2001 con la desocupación en el interior.
Es muy probable que la convulsión no la tengamos en Buenos Aires esta vez, sino en el interior' (Diario Uno Digital, 15/6/08).
Los días 9 y 10 de Junio, Los Andes y UNO publicaron mi carta de opinión acerca de lo que yo planteaba como "continúan los piquetes de la abundancia". Muchas respuestas he recibido, bienvenidas sean salvo los agravios personales. De todas esas respuestas, ninguna cuestionó los argumentos planteados del por qué de éste paro de las 4x4 de la patria sojera. Por eso ahora me gustaría hacer un poco de historia.
Desde sus orígenes, la historia argentina nos muestra la puja por dos modelos de país: uno que propone fortalecer minorías y otro que intenta la inclusión de las mayorías. Más allá de las formas que van tomando en cada etapa y que siempre tiene difusos los límites, ésto se repite, y los del primer equipo casi siempre son los mismos. Podría empezar en 1810 pero voy a resumir:
1930 (Golpe a Yrigoyen) Sociedad Rural, Patria Financiera, Partido de la derecha (FFAA), embajadas extranjeras, Iglesia, medios de comunicación.
1955 (Golpe a Perón) Sociedad Rural, Patria Financiera, Partido de la derecha (FFAA), UCR, Partidos Socialista y Comunista, embajadas extranjeras, Iglesia.
1975 (inicio del terrorismo de Estado con Isabel Perón y Lopez Rega) Sociedad Rural, Patria Financiera, Partido de la derecha (FFAA), UCR, Partido Comunista Revolucionario (PCR), embajadas extranjeras, Iglesia, medios de comunicación.
1989 (Comienzo de la gestión neoliberal de Menem) Sociedad Rural, Patria Financiera, Multinacionales de la privatización, Partido de la derecha (UCEDE), PCR, embajadas extranjeras, medios de comunicación.
2008 (Gobierno de Cristina) Sociedad Rural, Multinacionales del agro, embajadas extranjeras?, Partidos de la derecha (PRO - Coalición Cívica - PJ menemizado), UCR, PCR - CCC, Partido Socialista, Iglesia, medios de comunicación.
De más está decir que el otro equipo, el que le tocó ganar solo unos ratitos de la historia, nunca fue "pura pureza", pero ésta Argentina diversa, plural y variada no lo permitiría jamás. De todas formas, hoy, las contradicciones, por ejemplo, entre De Vido y Libres del Sur en el mismo gobierno, no le llegan ni a los talones a Saavedra y Moreno en 1810 o a Cámpora y Solano Lima en 1973. Quien predomina define finalmente el rumbo y la posibilidad de éxito de éstos procesos.
A mí no me quedan dudas sobre la camiseta que me quiero poner. ¿Y a Ud?
La política, ese “arte de lo posible”, siempre parió bastardos. Si la misma implica ciertas formas de participación en las res-pública: en partidos, sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones vecinales, la “apolítica” reaparece hoy como una “vieja-nueva” forma de ideología, desprovista de reflexión, aunque no de reacción.
No es la apatía que ensombrece a las masas domesticadas, sin tiempo para accionar por sus intereses. La apatía es una dimensión de la exclusión de las formas de participación, consecuencia de sistemas de explotación económica por años, que impiden ver en la política y en la acción social el camino para la transformación de las condiciones de vida de los subalternos.
Los apolíticos son otros. Son los que vociferan contra los políticos, haciendo política, aún sin darse cuenta, y que aprovechan otros políticos conscientes. Es esa liviana ideología del resentimiento y la ira, propio de clases conservadoras del status quo, que, cuando ven amenazados sus intereses materiales, saltan al ruedo, con discursos destructivos y reaccionarios, que cunden en la masa social más por el impacto que por las ideas y reflexión fecunda.
Es una topadora que emerge como contracara de la “implosión social”, reactiva, para atacar lo establecido, retrocediendo. Es la antidemocracia biologista y de clase que fluye por las venas de aquellos con ideología pendular: hoy están con el Che Guevara en la remera y mañana desabasteciendo y destituyendo.
Vivimos en la era de los apolíticos, enmascarados en discursos de ocasión, prestos a la “ira ideológica”. Mientras los apáticos no reaccionan, esa es su naturaleza, los apolíticos son activistas, anti-institucionales, escondidos en medios de comunicación o en algún puesto público, dueños de un pedacito de algo, con temor a perderlo todo, resentidos de toda conceptualización, a la que desprecian. Propia impaciencia del ansioso medio-pelo nacional, quien consume sus culpas en un shopping el domingo por la tarde, cuando la tecnología se oferta en comodísimas cuotas a 24 meses.
Son aquellos que quieren todo resuelto, y por ello van al cine a ver una de sus favoritas, “autos locos y sangre a puñetazos”, policías americanos en acción con o sin uniforme. Todo es delivery en la vida del apolítico. Ellos son los que odian a todo aquel que participe y opine en política, solo entiende de negocios, la realpolitik de la era apolítica. Acusan, desprecian, desprestigian, insultan, odian. Ordenan sus vidas con los créditos y tarjetas. Y ¡guay!, ¡que nadie les toque su mundo!, porque son capaces de comerse vivo a quien se lo intente modificar y salir a batir cacerolas o hacer llamadas anónimas, amenazando.
Ellos adoran a los tipos con lentes que “hacen” de reflexivos, (siempre un tipo con lentes parece más reflexivo). Los apolíticos también ostentan la pletórica predica de un Apocalipsis, toda vez que empiezan a emergen en el universo social otros actores, sujetos sociales que protagonizan la disputa por la riqueza y ponen en cuestión la brecha desigual en la sociedad. De la acción de los apolíticos deviene el ostracismo, cuando ya es demasiado tarde para lágrimas.
A ver, señoras y señores, no nos hagamos los distraídos. Toda crisis tiene infinitas posibilidades de salida. Conceptualmente no hay una ni dos o tres, son múltiples. ¿Por qué? Básicamente porque no hay nada escrito que confirme el devenir, aunque si hay mucho escrito sobre lo que sucedió ayer y antes de ayer, y años atrás. Es decir, sobre la historia, que enseña o confunde, se escribió y se sigue escribiendo. En todo caso, para ser más precisos y achicar la brecha, hay tendencias posibles para toda coyuntura crítica.
Entonces, esta crisis, instalada con un talante inédito en el país, tendrá alguna de la infinidad de salidas. ¿Acaso una de ellas podía-puede ser un golpe económico-civil?. ¿Delirio? No. Hagamos memoria. Alfonsín asumió en diciembre del 1983 con una fortísima legitimidad social. No enfrentó con dureza a ningún sector que se le plantó, y por ello terminó cayendo mediante un golpe económico de los denominados “capitanes de la industria” en aquel momento, 1989, antes que termine su mandato. Recordemos, antes, les había concedido la sanción de la ley obediencia debida a los “carapintadas” y nos ofreció una “Casa en orden” que luego explotó en mil pedazos, juntos a sus huevos de pascuas. Por ello asumió Menem, anticipadamente, para tomar la posta. Y el poncho y las patillas de Menem, la liturgia populista que caracterizó su pintoresca y gauchesca campaña interna contra Cafiero aquel 9 de julio del 1989, cuando le ganó la interna peronista a la socialdemocracia de Cafiero, se la tuvo que guardar en el museo de Anillaco, pasado el primer año de gobierno.
Los grupos concentrados, rápidamente, asaltaron el poder y le impusieron el rumbo a su gobierno, y el mercado financiero hizo de las suyas gracias a la convertibilidad pergeñada por el inefable Cavallo.
Entonces, Menem, se transformó en el reaseguro de aquellos intereses y profundizó lo que conocimos como “neoliberalismo salvaje”. Las consecuencias, ya se ha dicho mucho, aunque no viene mal recordarlo: privatizaciones, desocupación, desmantelamiento del aparato productivo nacional, aumento exorbitante de la deuda externa, alineamiento carnal con EEUU y las recetas económicas del FMI.
En ese marco, surgieron grupos sociales desclasados que pujaron por inclusión, “los piqueteros”, hambreados y sin trabajo. Se formó una resistencia sindical paralela a la CGT oficial de Daher, que encarnó Moyano (CGT disidente). Ellos cortaron rutas y calles, y las clases medias y altas los despreciaban por sus métodos. Fueron duramente reprimidos, de verdad, con palos y balas, y hubo muertos. ¿Se acuerdan?.
Dos periodos de Menem fueron suficientes, y ante el desgaste y la crisis que asoló al peronismo, apareció una Alianza demacrada, aunque esperanzadora para la sociedad argentina, con un De la Rua que no supo que ejercía la presidencia. Luego de la renuncia del vicepresidente Carlos “Cacho” Alvarez, y ante el desmanejo del ejecutivo, al gobierno le cayó un golpe financiero asestado por capitales golondrinas, que tienen la característica de no tener patria ni bandera y por ello emigraron. Corralito y a la bolsa, más de 30 muertos. De la Rúa duró apenas dos años en el cargo y tuvo que escapar en helicóptero, sin apoyo popular.
Desde las jornadas de diciembre del 2001, el país lentamente se empieza a recuperar, timoneado primero por Duhalde y luego por Kirchner, quien, con una bajísima legitimidad (23% de los votos), comenzó a construir capital político para gobernar. Se hicieron cosas importantes en materia social y de derechos humanos: los más pobres siguieron pobres pero algo les llegó, las clases medias se volcaron al consumo, que es lo que quieren siempre, y los más ricos encontraron la forma de seguir acumulando capital, bajo otro patrón de acumulación.
Ahora bien, en el marco de la economía internacional, y gracias al sostenimiento del dólar por el banco central, un sector social que hoy sale a la luz, ¿nueva burguesía agraria? creció de manera importante. Este sector, hoy no admite pagar un impuesto por su “renta extraordinaria” solo posible gracias a proceso devaluatorio que sobrevaloró el precio de la tierra y el precio internacional de los productos agrarios, entre ellos, principalmente, la soja.
Los beneficiados de la pampa húmeda, el interior históricamente más rico que el otro interior profundo, hoy someten a la población a un desabastecimiento inédito para el país por 100 días. La oposición política, democrática y antidemocrática, se suma a la patriada gaucha, los muertos vivos reaparecen y con ellos, los vivos muertos. Algunos piden que se vaya el gobierno, otros que llamen elecciones anticipadas. Los más prudentes, exigen que se traten las retenciones en el congreso. Bueno, allí fueron las retenciones, o mejor, la resolución 125 sobre retenciones móviles.
Es hora de discutirlas y de transformar en ley lo que de allí salga. Y debe ser democráticamente acatada. Empecemos de cero, democracia con más democracia. Pero no perdamos la memoria ni nos tomemos un garombol.
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